Claudia Tacoronte: una vida que no debería convertirse en una cifra

Publicado el 26 de septiembre de 2026, 16:01

El asesinato de la estudiante española en Morelos vuelve a poner sobre la mesa la violencia contra las mujeres, la respuesta de las autoridades y la seguridad de los estudiantes extranjeros en México

Claudia Tacoronte tenía 21 años y había llegado a México desde Canarias para realizar un intercambio académico. Estudiaba Educación Infantil en la Universidad de Granada y llevaba aproximadamente un mes en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (por sus siglas: UAEM) cuando fue asesinada.

México en protesta. FOTO: RTVE.

El 12 de septiembre, Claudia estaba en la Casa de la Cultura en Cautla, Morelos donde fue asesinada. La Fiscalía de Morelos abrió una investigación por feminicidio y días después las autoridades anunciaron la detención de un hombre señalado como presunto responsable. Sin embargo, detrás del titular existe una persona. Sus compañeros la recuerdan como una joven alegre, curiosa y con ganas de conocer México. Le gustaba el senderismo y estaba interesada en la cultura del país mexicano. Había viajado para estudiar y vivir una experiencia nueva, no para convertirse en noticia. 

Un caso que va mas allá de Claudia 

El hecho de que Claudia fuera española hizo que su caso tuviera una repercusión internacional. La Universidad de Granada mantuvo contacto con las autoridades mexicanas, tras el crimen, canceló el intercambio de tres estudiantes que tenían previsto asistir a la UAEM. Esto abre otra cuestión importante: ¿qué responsabilidad tienen las instituciones cuando envían estudiantes a otro país? La Universidad de Granada afirmó que desconocía los asesinatos anteriores de tres estudiantes vinculadas a la UAEM. 

Antes de Claudia, Kimberly Ramos, Karol Toledo y Michelle Itzayana Fuentes habían sido asesinadas durante los siete meses anteriores. Sus casos provocaron protestas de estudiantes que reclamaban mayor seguridad y sobre todo, justicia. La muerte de Claudia, por tanto, no puede analizarse como un hecho aislado. Según los datos recogidos por el periódico EL PAÍS, hasta julio de 2026 habían sido asesinadas 1.250 mujeres en México, 69 de ellas en Morelos. Ademas, durante 2025 se registraron 735 feminicidios en el país. 

Estos números muestran que el problema no comienza ni termina con una estudiante extranjera.

¿Qué hacen las autoridades?

Tras el asesinato, la Fiscalía de Morelos inició la investigación y el Consulado español se mantuvo en contacto con la familia y las autoridades mexicanas. Cinco días después, autoridades federales y estatales anunciaron la detención de un hombre por el feminicidio de Claudia. La detención supone un avance en la investigación, pero no equivale a una sentencia. Tampoco responde a las preguntas que permanecen abiertas sobre los otros asesinatos de estudiantes. 

Y quizá ahí esté una de las cuestiones centrales: la justicia no debería depender de la nacionalidad de la víctima ni de la repercusión internacional de su caso. 

Claudia llegó a México para estudiar, conocer y disfrutar. Su historia terminó de una manera que ninguna familia debería vivir. Su caso también obliga a mirar a las mujeres mexicanas que ya estaban reclamando justicia y a preguntarnos qué deben hacer las autoridades para que la próxima víctima no tenga otro nombre.