Los dientes que volvieron a poner la mirada sobre las fosas clandestinas en México

Publicado el 26 de septiembre de 2026, 17:28

Un presunto hallazgo en Zacapu, Michoacán, enfrenta la versión de madres buscadoras con la de las autoridades y vuelve a evidenciar las dificultades para documentar la crisis de desapariciones en México 

Unos 1.600 dientes de leche encontrados en un predio de Zacapu, Michoacán, han puesto nuevamente el foco sobre las fosas clandestinas y las búsquedas de personas desparecidas en México. El dato, sin embargo, todavía no cuenta con una confirmación oficial. 

El reporte fue difundido por Margarita López, madre buscadora y fundadora del colectivo Buscando Cuerpos. Según su testimonio, las búsquedas en la zona comenzaron en 2021 y durante los trabajos se localizaron piezas dentales, fragmentos óseos y otros restos. La activista sostiene que alrededor de 1.600 de las piezas serian dientes de leche. La dimensión del supuesto hallazgo generó alarma. También abrió preguntas sobre quiénes podrían ser las posibles víctimas y cómo llegaron esos restos al lugar. López ha planteado distintas hipótesis sobre posibles delitos contra menores, pero hasta ahora ninguna de ellas ha sido confirmada públicamente por las autoridades. Tampoco se ha establecido oficialmente cuantas personas podrían estar representadas por las piezas dentales. 

Dos versiones

La principal particularidad de este caso es la diferencia entre los testimonios de las madres buscadoras y la información oficial. La Fiscalía General del Estado de Michoacán aseguró el 24 de septiembre que no cuenta con registros ni denuncias relacionadas con el supuesto hallazgo de las piezas dentales de menores en Zacapu. También señaló que la Fiscalía General de la República tampoco tiene antecedentes registrados sobre el caso. 

Esto no demuestra por sí mismo que el hallazgo no haya ocurrido. Pero sí significa que, hasta ahora, no existe una confirmación institucional pública que permita dar por acreditados el número de piezas, su origen, la edad de las posibles víctimas o las circunstancias en las que fueron encontradas. La diferencia entre ambas versiones vuelve a destacar uno de los problemas de las crisis de las desapariciones: la información obtenida por colectivos de búsqueda no siempre coincide con los registros oficiales. 

Cuando buscar se convierte en investigar

Las madres buscadoras ocupan un lugar particular en esta crisis. Son familiares que, ante la desaparición de un ser querido, han terminado participando en la localización de restos y posibles fosas. En Zacapu, el colectivo sostiene que los trabajos se han desarrollado durante años. Después de que el caso volviera a hacerse público, las madres buscadoras también cuestionaron el manejo y destino de los restos encontrados reclamaron explicaciones sobre los procedimientos forenses. 

El caso, por ahora, deja más preguntas que respuestas. 

¿De quién son los restos? ¿Cuántas personas podrían estar relacionadas con el hallazgo? ¿Por qué existe una diferencia entre lo que aseguran haber encontrado las madres buscadoras y lo que aparece en los registros oficiales? 

Responderlas requiere investigación, identificación científica y transparencia institucional. Más allá de los 1.600 dientes, el verdadero problema que vuelve a aparecer en Zacapu, Michoacán es otro: cuántos desaparecidos siguen esperando que alguien encuentre sus restos y cuántos hallazgos permanecen sin una respuesta oficial. 

La controversia ya ha dejado una cuestión difícil de ignorar: en un país marcado por las desapariciones, encontrar restos no debería ser el final de la búsqueda, sino, el comienzo de una investigación capaz de devolverles identidad a quienes todavía permanecen sin nombre.