Muere Maricarmen Abascal, símbolo de la lucha por la vivienda

Publicado el 8 de octubre de 2026, 13:55

La mujer de 87 años falleció en el Hospital Gregorio Marañón tras permanecer ingresada desde el desahucio de su vivienda en Madrid

Maricarmen Abascal. FOTO: RTVE.

Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio convirtió su historia en uno de los principales símbolos de la crisis de vivienda en España, falleció este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Su muerte se produjo después de permanecer ingresada desde el pasado 23 de septiembre, cuando fue desalojada de la vivienda en la que había vivido durante más de siete décadas. 

El desahucio de Maricarmen tuvo lugar en la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito madrileño de Retiro. La mujer fue sacada de su domicilio en camilla y trasladada posteriormente al hospital debido a su delicado estado. La operación se produjo pese a la presencia de activistas que intentaron impedir el desalojo. Las imágenes de aquel momento provocaron una fuerte reacción social y situaron su caso en el centro del debate sobre el acceso a la vivienda. 

Maricarmen vivió en el mismo domicilio durante aproximadamente 70 años. Su situación comenzó a complicarse en 2020, cuando los propietarios le comunicaron que debía abandonar la vivienda. Desde entonces se produjeron hasta cuatro intentos de desalojo. Su caso estaba relacionado con un antiguo contrato de alquiler y con la situación de una vivienda que había sido adquirida años antes por una empresa.

Tras el desahucio, el caso de Maricarmen desencadenó movilizaciones y acampadas en distintas ciudades españolas. En Madrid, la Puerta del Sol se convirtió en uno de los principales puntos de protesta. La reivindicación por el derecho a una vivienda digna pasó a ocupar un lugar central en las movilizaciones, mientras organizaciones de inquilinos exigían medidas frente al aumento de los precios y los problemas de acceso a la vivienda.

En los últimos días se había alcanzado un acuerdo que podía permitir a Maricarmen regresar a su vivienda bajo unas nuevas condiciones de alquiler. Sin embargo, la solución llegó cuando ella ya se encontraba hospitalizada y no pudo regresar a su casa antes de su fallecimiento. El Sindicato de Inquilinas de Madrid señaló que el acuerdo había llegado demasiado tarde. 

La noticia de su muerte provocó nuevas muestras de apoyo y homenajes. La acampada de la Puerta del Sol se convirtió en un espacio de recuerdo, con velas encendidas en memoria de Maricarmen. También vecinos del barrio de Retiro se concentraron frente al portal donde había vivido durante décadas. Durante la madrugada, Javier García encendió 154 velas frente al edificio como homenaje a la mujer y como símbolo de su lucha. 

La muerte de Maricarmen vuelve a colocar el problema de la vivienda en el centro del debate público. Su historia, marcada por años de permanencia en el mismo domicilio, varios intentos de desalojo y un último desahucio que provocó movilizaciones en todo el país, deja tras de sí un movimiento que reclama que el acceso a una vivienda digna sea una prioridad política.