Miles de estudiantes de secundaria y universitarios se manifestaron el jueves 8 de octubre en París, especialmente en la plaza de la Bastilla, para exigir mejores condiciones educativas, mayor inversión pública y soluciones a la falta de profesores y al deterioro de los centros escolares. Las movilizaciones comenzaron en septiembre en las afueras de la capital francesa, han aumentado la tensión entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad
Estudiantes en protesta. FOTO: Diario ABC.
Las protestas estudiantiles continúan extendiéndose por Francia y han situado a París en el centro de una movilización que cuestiona la situación de la educación pública. El jueves 8 de octubre, miles de jóvenes se concentraron en la plaza de la Bastilla para reclamar mejoras en las condiciones de enseñanza y denunciar la insuficiencia de recursos destinados a los centros educativos. El movimiento comenzó el pasado 17 de septiembre en un instituto de Créteil, en la periferia parisina, donde los alumnos bloquearon las instalaciones para denunciar la falta de profesores, los problemas de mantenimiento y las condiciones deficientes de las aulas. En las semanas siguientes, las movilizaciones se extendieron a otras ciudades francesas y alcanzaron tanto institutos como universidades.
Entre las principales reivindicaciones de los estudiantes figuran la contratación de docentes, la sustitución del profesorado ausente, la reducción de la sobrecarga horaria y la mejora de las infraestructuras escolares. También cuestionan el sistema de acceso a la universidad, conocido como Parcoursup, por considerar que carece de transparencia.
Durante la concentración del jueves, algunos manifestantes subieron al monumento de la Bastilla y ondearon banderas francesas. Sin embargo, la jornada terminó con enfrentamientos entre grupos de manifestantes y la policía antidisturbios. Las fuerzas de seguridad utilizaron cañones de agua, gases lacrimógenos y cargas para dispersar a la multitud, después de denunciar el lanzamiento de adoquines y material pirotécnico contra los agentes.
Las protestas también afectaron al funcionamiento de los centros educativos. El Ministerio de Educación informó de que 375 escuelas permanecían cerradas total o parcialmente ese jueves. Además, las movilizaciones han generado preocupación por los daños materiales y las interrupciones de las clases.
Ante la presión de los estudiantes, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció que el Gobierno trabaja en medidas para responder a las demandas. Entre ellas, se encuentra la incorporación de 3.000 profesores suplentes. No obstante, los estudiantes consideran insuficientes las respuestas ofrecidas hasta el momento y reclaman una inversión inmediata de al menos 10.000 millones de euros en educación.
La tensión continúa mientras el Ejecutivo intenta contener las movilizaciones y recuperar la normalidad en los centros educativos. Según la agencia EFE, el Ministerio de Justicia informó el 9 de octubre de que cerca de 6,900 personas habían sido arrestadas desde el inicio de las protestas, el 86% de ellas menores de edad. Las cifras corresponden al balance oficial disponible en esa fecha.
Las organizaciones estudiantiles han convocado una nueva jornada nacional de movilización para el próximo 13 de octubre. Por ahora, el conflicto permanece abierto y su evolución dependerá de la respuesta del Gobierno y de la disposición de los estudiantes a mantener las protestas hasta conseguir cambios concretos en el sistema educativo francés.