Entre la paridad y las urnas

Publicado el 29 de septiembre de 2026, 13:22

La designación de Jasmín Bugarín como coordinadora de Morena y sus aliados rumbo a 2027 abre una discusión sobre el peso real de las encuestas frente a los criterios de paridad de género

Jasmín Bugarín tomando protesta. FOTO: OXÍGENO PURO. 

La política suele estar llena de reglas, acuerdos y procedimientos que no siempre terminan de la manera que los ciudadanos esperan. El caso de Nayarit es un ejemplo reciente. Morena y sus aliados decidieron que Jasmín Bugarín, integrante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), encabezará el proyecto de la llamada Cuarta Transformación rumbo a las elecciones de 2027, aunque el propio partido reconoció que Héctor Santana obtuvo el primer lugar de la encuesta.

¿Qué sentido tiene una encuesta interna si el resultado puede modificarse posteriormente mediante otro criterio?

Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, reconoció que el ganador general de la encuesta fue Héctor Santana. Sin embargo, explicó que Bugarín fue la mujer mejor posicionada y que la decisión respondió al criterio de paridad de género.

La propia dirigencia de Morena lo explicó de manera directa. Ariadna Montiel señaló que, por un “ajuste de género”, Bugarín asumiría la coordinación pese a que Santana había ganado la encuesta. La decisión forma parte de la estrategia del partido para que una mayor cantidad de entidades sean encabezadas por mujeres.
El problema, entonces, no necesariamente está en la existencia de la paridad. La representación política de las mujeres es un principio establecido en el sistema electoral mexicano. La discusión está en cómo se aplica ese principio cuando entra en conflicto con el resultado de un proceso interno.

Si un partido anuncia una encuesta como mecanismo para elegir a su próximo coordinador y posteriormente comunica que el ganador no encabezará el proyecto por razones de género, el ciudadano puede preguntarse cuál de los dos mecanismos tiene realmente mayor peso. La encuesta mide preferencias; la paridad busca equilibrar la representación. Son objetivos diferentes, pero en Nayarit terminaron cruzándose.

Además, el caso tiene otra particularidad: Bugarín pertenece al PVEM. MILENIO señala que su trayectoria política incluye cargos como diputada local, diputada federal y senadora, además de su participación dentro del Partido Verde. Su llegada también representa un movimiento relevante dentro de la alianza oficialista.

Sin embargo, tampoco sería correcto reducir la designación de Bugarín únicamente a que “perdió una encuesta”. Las propias fuentes señalan que fue la mujer mejor posicionada en el proceso y que la dirigencia consideró el criterio de paridad. Además, Bugarín cuenta con una trayectoria legislativa y política de varios años.
Si los participantes conocían desde el principio que el resultado podía modificarse por un ajuste de género, la decisión forma parte de las reglas del juego. Si esos criterios no fueron suficientemente claros, es comprensible que surjan cuestionamientos sobre la transparencia del proceso.

El propio Héctor Santana ha declarado que ganó la encuesta y que fue el mejor posicionado en sus distintos atributos, pero también ha dicho que respeta la decisión y respalda a Bugarín.

Por ahora, Bugarín es la coordinadora designada para encabezar los trabajos de Morena y sus aliados en Nayarit rumbo a 2027. Esto la coloca en una posición central, aunque el nombramiento partidista todavía no equivale jurídicamente al registro definitivo de una candidatura a la gubernatura.
Más que una disputa entre Bugarín y Santana, el caso de Nayarit pone sobre la mesa el reto de combinar dos principios políticos: la voluntad expresada mediante mecanismos internos y la búsqueda de una representación más equilibrada entre hombres y mujeres. La manera en que Morena explique esa combinación será tan importante como la persona que finalmente aparezca en la boleta de 2027.